Disponemos de todo tipo de equipos complementarios para adecuar tu caldera o instalación de vapor o agua sobrecalentada a tus necesidades.
Equipos orientados al ahorro energético, como economizadores o precalentadores de aire, diseñados para tu proyecto con el objetivo de alcanzar un rendimiento máximo.
El medio de transferencia de calor es diferente. El medio de transferencia de calor de la caldera de vapor es agua, mientras que lo de la caldera de aceite térmico es el aceite.
La cantidad de calor requerida para convertir un líquido en vapor sin cambiar su temperatura es fija. La temperatura a la que se produce la transferencia de calor está determinada por la presión de vaporización o saturación. Para procesos de producción que requieren temperaturas más altas, la presión del sistema de vapor también debe ser mayor. Por ejemplo, si se necesita el vapor de temperatura alta de 280℃, se requiere una presión de 7 MPa, lo que significa que las tuberías de la caldera deben soportar la misma presión, lo que inevitablemente conducirá a mayores riesgos y costos a la caldera. Pero para las calderas de aceite térmico, se necesita una presión de sólo 1Mpa para obtener la misma temperatura.
Se denomina condensación al proceso físico que consiste en el paso de una sustancia en forma gaseosa a forma líquida. Este cambio de fase genera una cierta cantidad de energía llamada “calor latente”. El paso de gas a líquido depende, entre otros factores, de la presión y de la temperatura.
La técnica de condensación fuerza que los gases de combustión condensen y, de esta forma, se aprovecha la energía latente en el vapor de agua para convertirla así en calor sensible.
Además se reducen considerablemente las pérdidas por humos a través del sistema de salida de gases procedentes de la combustión.
Durante la combustión, los componentes combustibles del gas natural o gasóleo (carbono de hidrógeno), reaccionan con el oxígeno del aire, formando dióxido de carbono (CO2), vapor de agua (H2O) y calor.
El calor latente contenido en los humos, es liberado en la condensación del vapor de agua generado durante la combustión y transferido al agua de la caldera.
En estas calderas, por el interior de los tubos pasa agua o vapor y los gases calientes se encuentran en contacto con las caras exteriores de ellos. Son de pequeño volumen de agua. Las calderas acuotubulares son las empleadas casi exclusivamente cuando interesa obtener elevadas presiones y rendimiento, debido a que los esfuerzos desarrollados en los tubos por las altas presiones se traducen en esfuerzos de tracción en toda su extensión.
La limpieza de estas calderas se lleva a cabo fácilmente porque las incrustaciones se quitan utilizando dispositivos limpiadores de tubos accionados mecánicamente o por medio de aire.
La circulación del agua, en este tipo de caldera, alcana velocidades considerables con lo que se consigue una transmisión eficiente del calor y por consiguiente, se eleva la capacidad de producción de vapor.
Generalmente el quemador se selecciona en función de la potencia de la caldera. Si ésta es de gran tamaño, el quemador no debería ser inferior a una unidad de “tamaño” por debajo de la potencia de la caldera. Un quemador demasiado pequeño consumirá la mayor parte de la energía (y del combustible) para calentar una unidad grande de calefacción. Es posible instalar en nuestra caldera un quemador que sea una unidad de “tamaño” mayor, por ejemplo en aquellos casos en los que la potencia de la caldera está en el límite de la potencia del quemador. En tales casos conviene recordar que la caldera no recogerá el exceso de potencia del quemador – la potencia de la caldera es el último parámetro que determina nuestro confort térmico.
En primer lugar, asegúrese de que el conducto de evacuación del humo de la chimenea sea el correcto y esté limpio. Algunas veces, el poco uso hace que el mismo esté obstaculizado e impida salir el humo. Compruebe también que la habitación donde está encendida la chimenea tiene una ventilación adecuada, que facilita la salida de humo. Si el problema persiste, contacto con la persona que realizó la instalación.
¿Para qué se usan en vapor los siguientes tipos de válvulas: válvulas de globo, válvulas de cortina, válvulas cheque, válvulas de seguridad, válvulas de control, válvulas reductoras?
En sistemas de vapor se pueden usar los siguientes tipos de válvulas:
Válvula de globo cuando se requiere frecuente operación para graduar el paso del vapor
Válvula de compuerta cuando se requiere dejar la válvula normalmente en posición abierta o cerrada la mayor parte del tiempo.
Válvula de cheque permite el paso de vapor en un solo sentido y cierra automáticamente al tratar de devolverse el vapor.
Válvula de seguridad permite el escape de vapor cuando sobrepasa la presión de calibración de la válvula, para proteger de sobre presión el sistema de vapor.
Válvulas de control de vapor, permite el paso controlado del flujo de vapor, en forma automatizada según la señal eléctrica o neumática de actuación.
En un intercambiador de calor de tubos, el fluido caliente o vapor en este caso entra por un extremo de una carcasa y sale por el otro extremo en forma de condensado. El producto a calentar entre entra y sale en contraflujo por unas tuberías que están dentro de la carcasa.
En un intercambiador de placas, el fluido pasa por unas placas generalmente de acero inoxidable, alternadas con otras placas por las que pasa el fluido con contraflujo.